jueves, 21 de enero de 2010

Todavía sin título.

Sólo es un (mini)avance de otro de esos cuentos que te vienen a la cabeza y nunca sabes muy bien cómo. 



Ella se imagina el infierno como un vestidor de H&M: caluroso, estrecho, con la luz amarillenta que se derrama sobre sus cartucheras resaltando la piel de naranja. Y música techno


A pesar de todo ha tenido que ir, porque las opciones estaban entre salir a comprar o vestirse con las cortinas del comedor. 


1 comentario:

  1. Jejeje. Esta b, però els emprobadors amb pitjor música són els del bershka, es impossible entrar en una de estes tendes sense prendre abans una capsa d'ibuprofenos per l'iminent mal de cap que tindras. Al H&M la música encara es passable.
    Aquest promet, a vere com segueix...

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